¿Cuánto mas puedo caminar sin caer rendida al suelo? ¿Cuánto mas puedo llorar hasta que mis ojos se sequen? ¿Cuánto frío mas puedo sentir hasta que mi corazón se congele?
Siempre me gustaron los desafíos, supongo que por eso sigo con vida, porque es un desafío hacerlo, siempre me gusto reír, pero ya no recuerdo cuando fue la ultima vez que lo hice, entonces me doy cuenta, que las cosas que de verdad me gustan, que de verdad quiero, son muy difíciles de conseguir y muchas veces se van y no las recuperas, desde que descubrí eso las reglas dejaron de preocuparme, después de todo, que objetivo tiene regirme si tan solo una persona puede cambiar eso, cambiar mi forma de pensar, cambiar el mundo que tanto me costo crear, el mundo perfecto para mi... Aunque es un mundo tan solitario, jamas me había importado, así era perfecto, o seria perfecto si no fuese porque todos lo desean destruir, sin embargo... Por eso no quería descubrir el mundo que me es impuesto, no quería conocerlo, no quería saber que había ahí, ya que ahora que lo se, deseo poseerlo, pero yo no estoy capacitada para estar en ese mundo, y todo es peor ya que ahora, veo lo que quiero y es lo único que no puedo agregar a mi mundo, no puedo hacer que nadie se integre a el, pues así lo cree, un mundo solo para mi y si salgo en busca de ello, se que no podré obtenerlo.
¿Quién me creía yo? Un dios acaso, me veía como la ama y señora de mi mundo, y quizá lo era, después de todo era la única de estaba ahí y podía decidir mi destino, podía, ya que ahora me di cuenta que por mas que intente no puedo cambiar lo que tengo predeterminado, o será solo una reacción de resignación y agotamiento a tanto luchar por algo que no se.
¿Tú que opinas? Claro en realidad nada, tan solo debes verme como una delirante, aunque en cierto modo sé que me entiendes, tu mirada no expresa absolutamente nada o dice mucho, dice tantas cosas que en realidad no dice nada, a esa mirada le temo, a esa mirada que perdí y a la que no se ahora si llorar o reír, lo vez, así de fácil se rompieron todas mi ilusiones, así de rápido de marcharon todos mis sueños, y así de sencillo, todo comienza de nuevo.
Un gato castaño que la observaba con sus grandes ojos maulló tristemente y se marcho por un tejado quedando esa gris calle de otoño que la joven recorre cada día de su vida en completo silencio.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment